Hemos leído novelas, visto películas y series de televisión pero la realidad siempre supera la ficción. Los espías están pero no se les ve. Eso fue lo que ocurrió en Burgos durante los últimos años de la contienda civil española.
La capital burgalesa se convirtió en un centro del espionaje internacional en el que alemanes, británicos, estadounidenses y soviéticos se camuflaban en sus calles en busca de la mejor y codiciada información. Cuidado, pueden estar vigilándonos.