Al noroeste de la provincia burgalesa se ubica una extensa comarca rica en paisajes, arte e historia. Azorín la definió como una “Castilla en miniatura” o como “El corazón de las tierras de Burgos”.
Entre Monasterio de Rodilla y Pancorbo se extiende un territorio sembrado de campos de cereal que definen las tradiciones y forma de vida de los habitantes de Poza de la Sal o de la “bien trazada” Briviesca.
Entre el variado patrimonio monumental de La Bureba destacan su magnífica serie de iglesias románicas, el santuario de Santa Casilda y el monumental monasterio de Salvador de Oña.