La ruta de Santa Teresa de Jesús recorre los lugares en los que vivió y rezó la santa andariega. Llegó a Burgos en enero de 1582 y abandonó la ciudad en agosto de ese mismo año después de haber cumplido su deseo de fundar un convento de carmelitas descalzas. Muchos impedimentos y trabas se interpusieron entre Santa Teresa y su empeño pero, gracias a la gran tenacidad y capacidad de convicción de esta extraordinaria mujer, consiguió abrir las puertas de un nuevo convento.