Al atractivo del vino y de la gastronomía de la zona se suma un rico patrimonio histórico artístico que abarca desde el Imperio Romano hasta la fundación de la Orden de los Dominicos.
En un bello enclave los romanos fundaron Clunia, una de las ciudades más importantes del norte de Hispania. Su teatro, termas y domus son un perfecto testimonio de la ingeniera imperial.
Peñaranda de Duero asombra al visitante por su arquitectura popular, la colegiata de Santa Ana, el palacio renacentista de los Avellaneda y el grandioso castillo. Espiritualidad y arte se funden en la villa de Caleruega, cuna de Santo Domingo de Guzmán, y en el monasterio agustino de La Vid.
Aranda es la capital de la Ribera del Duero, sus bodegas subterráneas son testimonio de su estrecha vinculación al vino. La iglesia de Santa María del s. XV sorprende por su impresionante portada.