La Cartuja de Santa María de Miraflores es uno de los monasterios de obligada visita en la ciudad. El Rey Juan II de Castilla y León ordenó su construcción en el S.XV con la intención de convertirla en su panteón.
En su interior destaca la bella arquitectura jalonada por vidrieras flamencas. El gran escultor Gil de Siloé dejó muestras de su gran genio artístico en la realización del retablo mayor y los sepulcros de Juan II y su esposa Isabel de Portugal (padres de Isabel la Católica) y de su hijo el infante Don Alfonso.
El monasterio está habitado por monjes cartujos desde su fundación.